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Muchos viajeros que organizan un viaje a Tailandia piensan enseguida en los templos, las playas y la comida callejera. Lo que queda al final de la lista es la parte sanitaria. Saber si hacen falta vacunas, qué llevar de la farmacia, cómo actuar si te encuentras mal: no es lo más apasionante, pero conviene resolverlo antes de salir.
La buena noticia es que Tailandia tiene un nivel sanitario bastante bueno en las ciudades y en las principales zonas turísticas. Ninguna vacuna es obligatoria para quien llega desde España. El perfil vacunal depende sobre todo de lo que tengas planeado. Quedarse entre Bangkok, las islas y los resorts es muy distinto a adentrarse en los bosques fronterizos con Myanmar, Camboya o Laos. Los riesgos en ambos escenarios son muy diferentes.
Desde el 1 de mayo de 2025 es obligatorio rellenar el Thailand Digital Arrival Card (TDAC) antes de entrar en el país. Es un formulario digital que sustituye al antiguo papel TM.6 y se cumplimenta online antes de llegar, con cualquier medio de transporte.
Las vacunas recomendadas antes de salir
No hay vacunas obligatorias, pero algunas están muy recomendadas. Antes de nada, conviene comprobar que estás al día con los recuerdos básicos: tétanos, difteria, polio y triple vírica. Muchos los tienen puestos de hace años, pero una revisión con el médico antes de salir nunca está de más.
Entre las vacunaciones específicas para Tailandia, la hepatitis A es la que se recomienda prácticamente a todos. El virus se transmite a través de alimentos y agua contaminados. La comida callejera tailandesa, por deliciosa que sea, es un contexto de riesgo real. La hepatitis B está recomendada sobre todo para estancias largas, para quienes prevean atención médica en destino, tatuajes o comportamientos de riesgo. La vacuna contra la fiebre tifoidea es otra opción sensata, también por la vía alimentaria.
La vacunación antirrábica se valora según el tipo de viaje. El contacto con perros callejeros, monos en los templos o murciélagos no es una rareza en Tailandia. Está especialmente recomendada para quienes hacen trekking, viajan con niños o tienen previsto quedarse mucho tiempo. La encefalitis japonesa es para quienes se quedan más de un mes en zonas rurales del norte. El período de mayor riesgo coincide con los monzones, entre mayo y octubre.
La única vacuna obligatoria
Hay una sola situación en la que una vacuna se vuelve obligatoria para entrar en Tailandia: la fiebre amarilla. No se exige a quienes llegan desde España. Sí es obligatoria para quienes vienen de países endémicos, o han hecho escala durante más de 12 horas en un aeropuerto de esas zonas. En ese caso tienes que presentar en la frontera el certificado internacional de vacunación.
Malaria, dengue y mosquitos
La malaria no es un problema para quien se queda en los destinos turísticos habituales. Bangkok, Chiang Mai, Phuket, Koh Samui, Pattaya: riesgo prácticamente nulo. La situación cambia en las zonas boscosas fronterizas con Myanmar y Camboya, donde el riesgo es real. En ese caso la profilaxis antipalúdica hay que valorarla con el médico, según tu itinerario concreto.
El dengue es otra historia. Es endémico en todo el país y en los últimos años los casos han aumentado también en las zonas turísticas más frecuentadas. Existe una vacuna que reduce el riesgo de la forma hemorrágica más grave, aunque no está disponible en todas las farmacias. El consejo práctico es siempre el mismo: repelente y ropa larga en las horas de mayor actividad de los mosquitos, al amanecer y al atardecer. Nada de agua dulce estancada cerca. El zika y el chikungunya están presentes pero son menos frecuentes; no existen vacunas específicas y la prevención es solo conductual.
Asistencia médica y hospitales
Los hospitales privados en las grandes ciudades tienen un nivel muy bueno, con médicos formados a menudo en el extranjero y personal bilingüe. Bangkok ofrece la mayor concentración de especialistas. Una consulta en un centro privado cuesta alrededor de 600 baht. Pruebas y medicamentos se pagan aparte. Es poco comparado con los estándares europeos, pero basta con unos días de hospitalización para acabar con una factura importante.
En las zonas rurales no está garantizado el personal de habla inglesa o española. Si viajas fuera de los circuitos principales, ten a mano el número de un hospital privado de referencia en la ciudad más cercana. Lleva algún medicamento básico en el bolso: un antidiarreico, sales de rehidratación, un antihistamínico y algo para las heridas superficiales. Las farmacias son numerosas y están bien surtidas. Hasta los 7-Eleven venden paracetamol y algunos medicamentos básicos sin receta.
Seguro médico y consejos prácticos
Un seguro médico de viaje está muy recomendado. Las instalaciones privadas son excelentes pero caras, y los extranjeros pagan cantidades considerables incluso por intervenciones no graves. Lee bien qué cubre la póliza antes de salir, especialmente en cuanto a repatriación sanitaria, deportes acuáticos y actividades al aire libre.
Sobre la comida: elige los puestos con más clientela local, evita carne y pescado crudos y bebe solo agua embotellada. Mejor no tocar el hielo en sitios donde no conoces la procedencia. El sol es intenso y los golpes de calor no perdonan a quien no está acostumbrado al clima tropical. Protector solar alto, sombrero e hidratación constante son las tres cosas que no se olvidan.
Para quien alquila moto o scooter: desde el 1 de junio de 2025 las sanciones por circular sin casco han aumentado. Vale también para trayectos cortos. Necesitas el permiso de conducir europeo y el permiso internacional de conducción con las categorías A/A1 homologadas. En caso de accidente sin la documentación correcta, el seguro casi nunca cubre. Comprueba que la póliza incluya cobertura para vehículos de motor. No todas la contemplan por defecto.