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Ir de Pakse a Hoi An significa cruzar una frontera internacional, cambiar de transporte al menos dos veces y asumir que te vas a comer una jornada entera de viaje. No es el trayecto más sencillo del Sudeste Asiático, pero es perfectamente factible y forma parte de lo que tiene moverse por esta parte del mundo.
Pakse es la capital de la provincia de Champasak, el gran hub del sur de Laos desde donde salen todas las rutas hacia las 4000 Islas, la Meseta de Bolaven y los pasos fronterizos con Camboya, Vietnam y Tailandia. Tiene ese ambiente de capital tranquila de provincia, con un paseo fluvial que se anima por las noches, algunos restaurantes bastante buenos y mercados locales que merecen una mañana. Para quien llega del sur después de días tumbado en hamaca en Don Det, Pakse es el reencuentro justo con la civilización antes de volver al ritmo normal.
Comparativa rápida de opciones para ir de Pakse a Hoi An
| Opción | Duración | Precio aprox. |
|---|---|---|
| 🚌 Bus directo a Da NangRecomendado | 10–13 h hasta Da Nang Sale 4:00–6:30, cruza por Lao Bao | 1.200.000–1.500.000 kip Green Paradise Travel |
| ✈ Avión vía Ho Chi MinhMás rápido pero con escala | 1,5 h Pakse-HCMC + 1 h HCMC-Da Nang + traslado Da Nang–Hoi An (~45 min) | 1.500.000–3.000.000 kip Pakse-HCMC + 500.000–1.200.000 dong HCMC-Da Nang |
Hoi An es otra cosa del todo. Ciudad Patrimonio de la Humanidad en la costa central de Vietnam, es famosa por su casco histórico medieval prácticamente intacto, las linternas de colores, los sastres que en 24 horas te cosen un traje a medida y una cocina regional que está entre las mejores del país. Es uno de los destinos más visitados de Vietnam, muy concurrido pero con una cierta magia que consigue mantener. Entre Pakse y Hoi An hay unos 600 kilómetros en línea recta, aunque por tierra se recorre bastante más, y el viaje completo oscila entre las 12 y las 16 horas según la combinación que elijas.
Ir de Pakse a Hoi An en bus
El bus es la opción más usada por los viajeros con presupuesto ajustado y también por quienes prefieren evitar el lío de las escalas aéreas. El recorrido estándar sale de Pakse de madrugada, sube hacia el norte hasta la zona de Savannakhet, cruza la frontera por el paso de Lao Bao/Dansavanh, entra en Vietnam por Dong Ha o Hue y baja hacia Da Nang, desde donde se llega a Hoi An. Es una ruta larga pero muy rodada. La principal compañía que gestiona este trayecto es Green Paradise Travel, con salidas desde su oficina en Pakse entre las 4:00 y las 6:30 de la mañana según el día. El billete de Pakse a Da Nang cuesta unos 1.200.000-1.500.000 kip. En 12go.asia puedes ver disponibilidad actualizada, comparar salidas y reservar el billete online sin pasar por las agencias locales.
El viaje Pakse-Da Nang dura entre 10 y 13 horas contando el paso por la frontera. En el cruce de Lao Bao ten en cuenta que el visado a la llegada para Laos está disponible, pero el e-visa laosiano no se acepta en este paso fronterizo terrestre: si entras en Laos desde Vietnam necesitas tener el visado ya en el pasaporte o pagarlo allí mismo. Los ciudadanos españoles que entran en Vietnam no necesitan visado hasta 45 días. En la frontera hay cambistas que ofrecen kip contra dong con tipos de cambio bastante malos, mejor cambiar lo mínimo y usar un cajero una vez en territorio vietnamita. Lleva algo de comer porque las paradas son impredecibles.
Llegar a Hoi An desde Pakse en avión

El avión es la opción más rápida pero también la más cara y la más complicada a nivel logístico, porque no existen vuelos directos entre Pakse y Da Nang. Lo más habitual es hacer escala en Ho Chi Minh City: Lao Airlines o Bangkok Airways operan la ruta Pakse-Saigón, desde donde se continúa con Vietnam Airlines, VietJet Air o Bamboo Airways hacia Da Nang. El vuelo Pakse-Saigón dura aproximadamente una hora y media y cuesta entre 1.500.000 y 3.000.000 kip según con cuánta antelación compres. El vuelo interno Saigón-Da Nang dura alrededor de una hora y sale entre 500.000 y 1.200.000 dong en las low cost como VietJet. Sumando todo, aeropuertos y traslados incluidos, el tiempo que ahorras respecto al bus no es tan espectacular como parece. Pero si tienes prisa o viajas en temporada alta cuando el bus va lleno, merece la pena explorarlo. Puedes buscar combinaciones en 12go.asia para el tramo hasta Da Nang o usar un buscador de vuelos separado para los vuelos domésticos vietnamitas.
Hay una alternativa menos transitada: la ruta por Bo Y, el paso fronterizo al sur de Laos entre Attapeu y Kon Tum en Vietnam. Desde Pakse se toma un bus hasta Attapeu (unas 2 horas, entre 70.000 y 100.000 kip), luego otro hasta la frontera y después hacia Kon Tum y Gia Lai, desde donde se baja hacia Da Nang y Hoi An. La ventaja es evitar el largo rodeo hacia el norte. El problema es que en Bo Y no hay visado a la llegada: necesitas tener un visado vietnamita ya válido. Solo tiene sentido si lo llevas en el pasaporte y te gustan las rutas poco frecuentadas.
De Da Nang a Hoi An, el último tramo
Sea cual sea el camino que hayas elegido, bus o avión, llegarás a Da Nang y desde allí tendrás que cubrir los 30 kilómetros que quedan hasta Hoi An. Lo más cómodo es Grab, la app tipo Uber que funciona de maravilla en Vietnam: el trayecto Da Nang-Hoi An cuesta normalmente entre 150.000 y 250.000 dong según el tráfico y el tipo de vehículo. Los taxis tradicionales piden más, a menudo 300.000-400.000 dong, y mejor acordar el precio antes de subir. Si llegas en bus desde Laos, ten en cuenta que la parada donde te dejará el autobús no es la misma que el aeropuerto, están en puntos distintos de la ciudad.
Qué hacer en Hoi An
El casco histórico es pequeño y se recorre entero a pie en una mañana: los puentes cubiertos, las casas mercantiles chinas, las linternas reflejadas en el río Thu Bon de noche. Vale la pena quedarse al menos tres días, combinando alguna jornada en las playas de An Bang o Cua Dai. La ciudad está llena de talleres de sastrería donde puedes hacerte ropa a medida en tiempos récord, y es uno de los pocos sitios de Vietnam donde el street food a cualquier hora sale barato y está muy bueno. Hoi An recibe gente todo el año y las guesthouses del casco histórico se llenan rápido: si viajas en temporada alta o en fin de semana, reservar el alojamiento con unos días de antelación te ahorra una sorpresa desagradable después de un viaje tan largo.