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Ir de Kuala Lumpur a Malaca es uno de los traslados más sencillos de toda Malasia, y probablemente uno de los más frecuentados por quienes quieren escapar del caos de la capital durante un fin de semana entre canales, casas bajas y olor a incienso.
Comparativa rápida de opciones para ir de Kuala Lumpur a Malaca
| Opción | Duración | Precio aprox. |
|---|---|---|
| 🚌 Bus Más económico | 2-2,5 horas | RM 10-21 Decenas de salidas al día desde el TBS |
| 🚗 Taxi privado Más rápido Conveniente en grupo | ~1h45 | RM 150-250 Ideal repartido entre 3-4 personas |
La distancia es mínima para los estándares del Sudeste asiático, poco más de 150 kilómetros de autopista recta hacia el sur, y aun así el cambio de ambiente es evidente. Kuala Lumpur te deja en la retina los rascacielos de las Petronas Towers y el tráfico entre los flyovers. Malaca en cambio te recibe con el río que atraviesa el casco antiguo, las fachadas desgastadas de Jonker Street y ese aire adormecido de ciudad patrimonio de la UNESCO que vive del turismo sin prisa por demostrarlo.
Quien llega desde KL suele hacerlo para un fin de semana largo, a veces un viernes después del trabajo, así que hay que contar con tráfico de verdad a la salida si no eliges bien la hora. Pasado el cinturón urbano la carretera fluye rápido, y en poco más de dos horas ya estás entre las tiendas de antigüedades y los puestos de cendol. El traslado se hace casi siempre en bus o en taxi privado, dos mundos distintos en precio pero igual de fáciles de organizar incluso a última hora.
Ir de Kuala Lumpur a Malaca en bus

El bus es la opción natural para esta ruta, y no es casualidad que haya decenas de salidas cada día. Casi siempre se parte desde el Terminal Bersepadu Selatan, la gran terminal de Bandar Tasik Selatan que los locales llaman simplemente TBS, a la que se llega en metro o en KLIA Transit desde KL Sentral en pocos minutos. Desde ahí compañías como Delima Express, KKKL Express, Mayang Sari Express, Cepat & Cekap Express y Sri Maju cubren la ruta prácticamente cada veinte o treinta minutos desde primera hora de la mañana hasta casi la medianoche, con un precio del billete que va de los 10 a los 21 ringgits según la compañía y el tipo de autocar.
El trayecto dura unas dos horas, dos horas y media si el tráfico a la salida de KL aprieta, y el bus te deja directamente en Melaka Sentral, la terminal del casco antiguo desde donde luego coges un taxi o un Grab hasta el centro histórico. Algunas compañías como StarMart Express o Transnasional salen también desde el aeropuerto KLIA. Mejor apostar por los buses más recientes, porque en esta ruta todavía circulan autocares algo viejos con el aire acondicionado flojo.
En 12go puedes ver de un vistazo todos los horarios y comparar los precios de las distintas compañías sin tener que revisar página por página, algo útil sobre todo los fines de semana cuando las mejores salidas se agotan rápido.
Conviene reservar con uno o dos días de antelación si viajas un viernes o un sábado, porque las familias malasias usan muchísimo esta ruta para escapadas cortas. Entre semana en cambio basta con presentarte en la terminal, la frecuencia es tan alta que la espera máxima es de media hora.
A quien le gusta el tren aquí se queda un poco decepcionado. No existe una estación de tren en Malaca, así que el ETS o el Komuter desde KL Sentral lleva hasta la estación de Pulau Sebang, conocida también como Tampin, a casi cuarenta kilómetros del centro histórico. Desde ahí hace falta otro taxi o un bus local para llegar de verdad a la ciudad, con una hora larga más y un precio final que suele superar el del bus directo. A menos que seas un fanático de los ferrocarriles malasios, es una opción que yo dejaría de lado.
Moverte de Kuala Lumpur a Malaca en taxi privado
Si viajas en pareja, con la familia o simplemente quieres evitar la terminal, el taxi privado reservado con antelación siguen siendo la alternativa más cómoda. El precio ronda los 150-250 ringgits por todo el trayecto, una cifra razonable si sois tres o cuatro personas repartiéndola. La ventaja no es solo la comodidad, puedes parar donde quieras por el camino, quizá para una foto o para comer en alguna de las áreas de servicio.
El tiempo de viaje baja un poco respecto al bus, normalmente una hora y cuarenta y cinco minutos sin las paradas intermedias que hacen algunos autocares. Muchos conductores locales conocen también los atajos para evitar el tráfico alrededor de Seremban, un detalle que marca la diferencia en las horas punta.
A través de 12Go Asia también encuentras las opciones de traslado privado para esta ruta, útil si prefieres reservarlo todo online antes de salir en lugar de negociar el precio con un taxista en el aeropuerto o en la terminal.
Quien llega directamente desde el aeropuerto KLIA paga precios parecidos, y reservar antes del vuelo evita la cola en los mostradores de taxis, que no siempre son los más honestos con los precios.
Qué hacer en Malaca
Una vez allí, Malacca se recorre tranquilamente a pie o en bicicleta. El corazón del casco antiguo gira alrededor de Jonker Street, llena de tiendas de antigüedades y puestos de comida callejera que por la noche se convierten en un mercado de verdad, sobre todo los fines de semana cuando la calle se cierra al tráfico. Muy cerca está la Dutch Square con el famoso edificio rojo del Stadthuys y las ruinas de St Paul’s Hill, con bonitas vistas sobre el río y los tejados.
Conviene elegir el hotel en la zona de Jonker Street o junto al río, así tienes todo a mano por la noche y puedes volver caminando después de cenar, para seguir explorando con calma al día siguiente. No te pierdas el paseo en barca por el río Malacca al atardecer, cuando las fachadas de colores se reflejan en el agua, y una parada en algún puesto de chicken rice ball o de satay celup, la especialidad local a base de pinchos cocidos en un caldo de cacahuete hirviendo.
Quien tenga más tiempo puede llegar hasta el fuerte A Famosa o al museo marítimo cerca del puerto, pero con un solo día completo ya te haces una idea de esta ciudad que mezcla influencias portuguesas, holandesas y chinas sin parecer un museo al aire libre sin más.