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Ir de Penang a Koh Lipe significa pasar de una ciudad colonial llena de street food a una isla minúscula donde los coches no existen y el mar tiene esa transparencia que normalmente solo se ve en las Maldivas. George Town, el centro histórico de Penang, mezcla templos chinos, mezquitas indias y murales que aparecen en cada esquina. Te puedes pasar un día entero solo comiendo char kway teow y perdiéndote entre las viejas shophouses.
Comparativa rápida de opciones para ir de Penang a Koh Lipe
| Opción | Duración | Precio aprox. |
|---|---|---|
| ✈ Avión + ferry Más rápido Solo temporada alta | 4-5 horas | 160 ringgit + 1400 baht Disponible solo de finales de octubre a finales de mayo |
| 🚐 Furgoneta + ferry | 9-10 horas | 1300-1500 baht Directo todo el año, vía Pak Bara |
| 🚌 Bus o tren + furgoneta + ferry Más económico | Más de 10 horas | 1000-1200 baht Útil para dividir el viaje en Hat Yai |
Koh Lipe en cambio es otra dimensión completamente distinta. Forma parte del parque marino de Tarutao, en Tailandia, pero está a un paso de la frontera malasia. Pocas playas, senderos de arena que hacen de calles, y un ambiente entre paraíso tropical y pueblo de pescadores con demasiados bares de paja. La distancia en línea recta es de unos 190 kilómetros, pero la geografía complica las cosas porque en medio hay dos fronteras y un trozo de mar abierto.
El detalle que cambia todo es la temporada. Desde finales de octubre hasta finales de mayo los ferris internacionales entre Langkawi y Koh Lipe funcionan con regularidad, y eso abre el camino más cómodo. De junio a octubre esos ferris se paran por el mar agitado y la alternativa se vuelve el rodeo vía Hat Yai.
Ir de Penang a Koh Lipe en furgoneta y ferry

La forma más directa, y la que usa la mayoría de viajeros independientes, es la combinación de furgoneta más ferry organizada por compañías como New Asian Travel. Se sale de su oficina bajo la Komtar Tower en George Town, normalmente al amanecer, hacia las 5 o las 7 de la mañana. La furgoneta cruza el puente hacia la parte continental de Malasia, pasa la frontera en Padang Besar o Wang Kelian y llega hasta el muelle de Pak Bara, en la provincia de Satun.
Desde Pak Bara se sube a una lancha rápida que en unos 90 minutos lleva a Koh Lipe, normalmente desembarcando en Pattaya Beach por un pequeño muelle flotante. El precio del billete combinado anda por los 1300 a 1500 baht por persona, según la compañía y la temporada. Todo el trayecto, contando fronteras y paradas, lleva entre 9 y 10 horas.
A través de 12GO encuentras de un vistazo los horarios actualizados de todas las compañías que cubren este tramo, además de poder pagar por adelantado y saltarte la cola en la taquilla. Es práctico sobre todo en temporada alta, cuando las plazas se agotan rápido.
Una cosa que mucha gente no sabe. Al llegar a Koh Lipe hay que pagar la tasa de entrada al parque marino de Tarutao, 200 baht para adultos y 100 para niños, en efectivo. Hay un cajero cerca del muelle, pero mejor llevar algo de dinero antes.
Llegar a Koh Lipe desde Penang en avión y ferry
En temporada alta, de finales de octubre a finales de mayo, hay una opción más rápida: volar de Penang a Langkawi y luego coger el ferry internacional hasta Koh Lipe. El vuelo dura apenas 35 o 40 minutos, operado por AirAsia y Firefly con varias salidas diarias, a precios que pueden bajar de los 100 ringgit si reservas con tiempo.
Una vez en Langkawi tienes dos puntos de embarque para el ferry hacia Tailandia. Kuah Jetty es el puerto principal cerca de la ciudad, mientras que Telaga Harbour Marina queda más cerca del aeropuerto. La travesía dura unos 90 minutos y cuesta alrededor de 160 ringgit, unos 1400 baht. Conviene llegar al muelle al menos 90 minutos antes, porque hay control de pasaportes al ser ruta internacional.
Conviene mirar en 12go.asia los horarios y precios de todos los operadores, además de los paquetes combinados de vuelo más ferry que venden algunas agencias. La frecuencia de los ferris aumenta en diciembre y enero, cuando el tráfico turístico está en su punto máximo.
La ventaja de esta ruta es evidente: se llega a Koh Lipe en 4 o 5 horas en vez de las 9 o 10 del trayecto por tierra. La desventaja es que solo funciona durante la mitad del año.
Moverse de Penang a Koh Lipe vía Hat Yai
Existe también una tercera ruta, más lenta pero útil si quieres partir el viaje en dos o si la temporada de ferris directos está cerrada. Se llega primero a Hat Yai, el principal nudo del sur de Tailandia, en tren desde Butterworth o en bus directo desde Penang. Desde Hat Yai otra furgoneta lleva hasta Pak Bara en hora y media, desde donde sale el ferry hacia Koh Lipe, que en temporada baja hace solo una o dos salidas al día.
Esta ruta le viene bien a quien quiere quedarse a dormir en Hat Yai, quizá por el mercado nocturno, o para romper un viaje agotador de un tirón. El coste total, sumando bus, furgoneta y ferry, anda por los 1000 a 1200 baht, así que no resulta más barato, solo más flexible en los tiempos.
Qué hacer en Koh Lipe
Una vez en tierra, lo primero que se nota es que en Koh Lipe no existen carreteras para coches. Solo senderos de arena y alguna moto entre los bungalós. Walking Street, la calle peatonal central, se llena de vida por la noche con puestos de pad thai, cangrejo a la parrilla y cócteles en cubos de colores, un caos divertido que es el corazón social de la isla.
Las tres playas tienen ambientes distintos. Sunrise Beach, donde llegan los ferris, es la más concurrida y tiene la arena más fina. Sunset Beach, en el lado contrario, es perfecta para una puesta de sol con menos gente. Pattaya Beach, la más céntrica, tiene la mayor concentración de restaurantes y centros de buceo. Si reservas el hotel con cierta antelación, sobre todo en diciembre y enero, tienes más opciones entre los bungalós en primera línea de playa y los que quedan algo más retirados pero salen más baratos.
Para quien le gusta el buceo de superficie, Koh Lipe es uno de los puntos de partida más cómodos para las islas vecinas del parque de Tarutao, entre ellas Koh Adang y Koh Rawi. Solo quedarse unos días con un masaje tailandés ya tiene su gracia: después del viaje para llegar hasta aquí, bajar el ritmo parece lo único que tiene sentido hacer.